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Sentimiento.

La Rosa


Sentimiento

Un lindo día, caminando distraídamente por una plaza, vi una rosa roja, escarlata, muy hermosa, no pude con la tentación y la arranque, con sumo cuidado, la lleve a mi jardín, la planté, la regué todos los días con el agua del amor.

Ella me respondía, con su perfume delicioso, pasó un tiempo  y al verla nuevamente,  le habían salido dos pimpollos, que crecían, así como la rosa  envejecía, a mí también me pasaba lo mismo, también envejecía, pero estaba feliz  porque ella me seguía regalando todas las mañanas, su perfume delicioso y  yo, seguía regándola  todas las mañanas, como el primer día.

Acariciaba a sus pimpollos, eran tan bonitos como ella misma. ellos comenzaron a abrirse, y los empecé regando con la misma agua del amor y crecían, pronto serian otras dos hermosas rosas. Ahora mi jardín se  llenaba de luz aunque el día gris estuviera, pues mi querida rosa, estaba perdiendo su color, pero no su perfume, y sus dos pimpollos tenían unos colores fuertes hermosos, uno era celeste y el otro rosado, y también les daba el agua pura, clara y transparente del amor.

El tiempo pasaba, con dulce tristeza, la rosa de mi jardín, se fue apagando, pero no murió, ni nunca morirá en mi corazón, además me dejo los dos pimpollos ya convertidos, en hermosas rosas. Ahora es mi vida, la que se va apagando, pero feliz, porque mi rosa dejo los dos pimpollos, para alegrarme los días hasta que me fuera. Entonces, comprendí, esa rosa que plante en  el jardín de mi vida, me colmo, de una belleza inigualable, la más grande que un hombre puede lograr en la vida.

Esa rosa, regada con el agua pura del amor, fue mi mujer y sus dos pimpollos, mis queridos hijos, que todos los días me demuestran el cariño sincero y amor que brota de ellos hacia mí, estas rosas, fueron las que llenaron de felicidad mi hogar. Ahora, mi vida sigue apagándose, pero tengo la satisfacción, que plante, en el jardín de mi vida una rosa maravillosa, que me dio el mas  bonito rosal, que en el mundo de mi vida podía tener.

Y los pimpollos que ahora son grandes rosas, acaban de darme otro  pimpollo, pero aunque me haya ido, seguiré regando con el agua purísima del amor a mis queridos pimpollos, este donde este. Pensar que esto, comenzó  así simplemente, con un hecho casi fortuito una rosa que vi en una plaza un día. Y ahí surgió una mirada, un amor que nace, y desde ese momento a caminar juntos la vida. Por eso amo el rosal, porque tiene las flores más lindas que Dios  creo  y que más fielmente nos muestra el camino que debemos seguir.

En esta vida que tiene diferentes espinas unas agudas y otras no tanto, pero espinas al fin, llegamos con el tallo de la rosa, hasta el cumulo de la felicidad, para anegar nuestro corazón con el agua dulce  y cristalina del amor,  pues para mí, la rosa representa la vida  verdadera, con su camino pleno de amor que es centro de nuestro camino a veces difícil, pero a la vez  tiene la dulzura y la ternura del amor...

Olegario Juan Caorsi


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